Como ya os avanzamos hace unas semanas, hemos incorporado para la próxima temporada la figura de la psicóloga deportiva. SILVIA FRANCÉS MONERRIS tiene 28 años, y  pasa a ser una pieza clave en el cuerpo técnico del club junto a entrenadores, preparadores físicos, técnicos, fisioterapeutas y médicos.

La presencia de dicha figura en deportistas o entidades deportivas que han apostado por la contratación de un psicólogo/a para realizar preparación psicológica da como resultado una experiencia positiva. La formación psicológica forma ya parte de los temarios de los entrenadores.

El deportista o equipo de élite que entrena tanto sus aspectos físicos, técnicos, tácticos como psicológicos ha servido de ejemplo y ya en nuestro país son varios los equipos en los que la figura del psicólogo/a ha adquirido protagonismo, desterrando la idea de que sólo los grandes equipos o deportistas pueden permitirse ese lujo.

Es importante que diferenciemos los objetivos de un psicólogo deportivo en deportes de élite y el papel del psicólogo en el deporte de base.

La psicología enseña a comprender, evaluar y modificar la conducta humana  en todos los ámbitos incluido el deportivo por lo que es prioritario que los entrenadores vayan adquiriendo conocimientos psicológicos, al igual que se forman en otros aspectos técnicos o tácticos. Entrenadores y psicólogos, trabajando conjuntamente, pueden coordinar y obtener el máximo beneficio de la práctica deportiva, en un entorno en pleno desarrollo y en el que el deporte es una herramienta educativa.

Conocidas las variables que influyen en el rendimiento de cualquier deportista a cualquier edad, no todos los entrenadores saben cómo ponerlas en práctica con sus jugadores y saber potenciar la motivación, controlar el nivel de estrés de un jugador, fortalecer su autoconfianza, lograr atención individual y grupal y conseguir una buena cohesión (que no es sólo ir a cenar una pizza el día de antes del partido).

Es fundamental conocer a cada jugador  y no generalizar  los métodos que se aplican, que en ocasiones producen efectos contrarios ante el asombro de entrenadores que no entienden las causas, pensando incluso que es culpa del propio jugador, porque su otro compañero sí “responde”.

Todas estas variables se trabajan desde un inicio para poder conseguir resultados, porque los psicólogos no pueden solucionar ciertas situaciones de un día para otro, todo se consigue con trabajo, dedicación y esfuerzo, valores que últimamente parecen haber desaparecido.

Poco a poco, se trata de crear una cultura con los entrenadores, que se involucren y que sean conscientes del potencial que pueden desarrollar y aumentar su efectividad e implantar un programa de formación, charlas y reuniones con cierta periodicidad. Es importante también que los padres valoren la figura como un apoyo más en el desarrollo de sus hijos.

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